Siento una gran frustración al ver cómo el mismo clima de inseguridad desencadena problemas (o más bien… genera una reacción en cadena) en todos los ámbitos de la sociedad. Desde ayer, hay paro de buses donde vivo y… bueno, cualquiera diría “levántese más temprano”, pero y… ¿ Qué hay de aquella gente que no puede irse antes por sus niños que estudian y deben ir a dejarlos al colegio, o esas señoras que no pueden caminar grandes distancias, o los ancianos que todavía a estas alturas de la vida tienen que ir a ganarse el pan de cada día? Me da una especie de cólera cuando por fin encuentro un microbús en el cual irme y al final de cuentas no puede subir la colina por la sobrecarga de pasajeros, dejar atascados a los demás carros que venían atrás y tener que caminar hasta la cima para esperar el milagro de que el motor encienda. Quizá lo único que me conforta es que mi mamá venía en el mismo viaje y no se cómo pero todo se lo toma con calma… hasta me hizo caminar como un Km aunque al final el micro arrancó y al encontrarnos en ruta nos dejó subirnos de nuevo. La culpa no es de los buseros, aunque con esto no estoy justificando que algunos manejan como bestias, eso es innegable… pero en trasfondo son personas que trabajan para mantenerse y tienen derecho a salvaguardar su seguridad.
Hace unos días inicié un pequeño curso (obligatorio) para egresados de todas las carreras de mi universidad, son varios temas a cubrir y para ello, me entregaron material del primer módulo. Ya tuve las primeras evaluaciones y la temática abarca el aprender a dar discursos haciendo uso de técnicas de oratoria. Pareciera ser un curso insignificante, pero en el campo profesional es de vital importancia aprender a hablar frente a diversidad de personas de distintos ámbitos; si usted es padre de familia, sabrá lo difícil que es participar de las escuelas de padres; o lo complicado que resulta pasar a decir unas palabras en un acto de la empresa, e incluso cuando fuimos niños. Porque ¿Qué sentido tiene ser profesional, tener todo el conocimiento, pero no el valor ni el léxico adecuado para exponer unas cuantas ideas?
Aclarada la introducción, les traigo unos sencillos tips (las explicaciones son de mi autoría, y los pasos son tomados de el libro “Comunicación Oral Efectiva” por Rudolph F. Verderber) para vencer ese temor a hablar en público:
A pesar del nerviosismo, se puede terminar de dar el discurso. Esto se refiere en la práctica a que, por muy tembloroso que sienta el cuerpo o la voz, e incluso piense que sus palpitaciones las pueden escuchar sus oyentes es posible que otorgue un discurso adecuado y eficaz.
Los oyentes no se percatan del miedo que usted siente. Relacionado al primer punto, el miedo es nada más su percepción personal de no estar preparado para hablar, es recomendable, que no le diga a su público “Disculpen, es que estoy muy nervioso o nerviosa” porque ellos no saben cuáles son las emociones por las que usted está pasando.
Cuanto mejor preparado esté, mejores serán las posibilidades de afrontar el nerviosismo. El nerviosismo extremo aparece cuando no se domina muy bien el tema a exponer, e incluso dominándolo se tiene el pensamiento de no saber qué se va a decir. En este caso, lo más recomendable es practicar mucho, ser positivo y si existe la posibilidad, añadir un punto de vista personal de la temática para sentirse a gusto.
Cuanta más experiencia obtenga en el discurso hablado, mejores serán sus posibilidades de afrontar el nerviosismo. En la medida que pronunciemos más frecuentemente los discursos o presentaciones, ganaremos mayor confianza en nosotros mismos y dejaremos de preocuparnos por esos detalles que considerábamos obstáculos para hablar en público.
Los oradores experimentados aprenden a canalizar su nerviosismo. Relacionado con el punto 4., debemos aceptar que siempre habrá algún grado de nerviosismo respecto al discurso, ya sea por el tamaño del lugar, la cantidad de asistentes, la importancia de los mismos o el vínculo afectivo con alguno de ellos; sin embargo, este nerviosismo se disipará en la medida que ganemos experiencia y aprendamos a controlar la emoción del momento.
Espero que estos pequeños consejos, sean de mucha utilidad al momento de decir un par de palabrillas incluso entre amigos ya ven que no es fácil… a veces hasta pasar al frente a decir nuestros nombres y ocupaciones nos apena.
Este pequeño tutorial nació de unas cuantas preguntas que me hicieron hace poco cuando por primera vez desde mi mayoría de edad hice uso del servicio de correos de El Salvador, como sabrán algunos, uno de mis mejores amigos está estudiando en Taiwán, y la primera vez que le envié una encomienda fue a través de otro amigo que vino de vacaciones el verano pasado, así que mi primera visita al correo ocurrió hasta mi cumpleaños en Octubre ya que recibí un paquete y la segunda vez que hice uso del servicio fue para un envío que hice la navidad que recién terminó (estuvo trabada esa explicación ).
El proceso básico a seguir para recibir un paquete es el siguiente:
Llega a tu domicilio un aviso de Correos de El Salvador informando que has recibido un paquete en la sucursal más próxima. Es decir que si vives en Soyapango, tu paquete llegará a la sucursal que está en dicho municipio.
Deberás presentarte con DUI en mano y llevar el aviso que previamente recibiste, no lo pierdas porque si no no podrás retirar nada y el paquete será devuelto a su remitente.
Nunca dejes pasar la fecha límite para retirar el paquete, de lo contrario también será devuelto a su remitente.
Te preguntarán el nombre del remitente y en todo caso su localización (por motivos de seguridad)
Deberás cancelar un valor simbólico de $2.50 en concepto de estampillas nacionales.
Te darán una factura y recibirás tu regalo o encomienda.
El proceso básico a seguir para enviar un paquete es el siguiente:
Inicialmente, es necesario informarse de todos los servicios que presta el Correo Nacional, y la mejor forma de saber es accediendo a su portal web http://www.correos.gob.sv/ o llamando a su centro de atención (503) 2527-7600, en la página informan de todos los servicios que prestan desde cartas y documentos, hasta grandes paquetes. El costo por envío es menor si el paquete no va a viajar tan lejos. En mi caso el costo es más elevado porque lo mando hacia el otro lado del planeta, sin embargo el servicio es muy bueno y llega en el margen de tiempo indicado.
En teoría no puedes hacer trámites sin DUI, pero habiendo ido a diferentes sucursales me doy cuenta que no es necesario dejarlo personalmente, se puede hacer en representación de otra persona.
Si haces uso del servicio Postalito pack, en correos te dan la caja para que introduzcas todo lo que deseas enviar, esto es un tanto incómodo porque hay que armar el paquete ahí mismo, yo recomiendo llevar todo listo.
Deberás rotular debidamente el sobre o caja con los datos del destinatario y los del remitente, debes tener cuidado porque si la dirección no está clara o no está bien redactada (esto por si es nombres en otro idioma) el paquete no llegará jamás a su destino.
Te preguntarán que llevas, si lo que mandas es regalo, encomienda o venta, el material del que está hecho, si es comestible, inflamable o si sólo es papel.
En algunas sucursales entregan una viñeta para declarar el envío y el valor simbólico de éste.
Deberás especificar si quieres que el paquete viaje por avión, tierra o mar.
Preguntan además, si quieres el tiempo del envío, pueden ser 4 días, 10 días o 15 días (según sea el transporte que hayas elegido)
Pesarán el sobre, documento o caja y te darán la tarifa por enviarlo según un cuadro de relación de precios que tienen.
Cancelarás el arancel por envío y te entregarán tantas estampillas cubran el valor del mismo.
Finalmente, pegas las estampillas y entregas el paquete.
Daydreamer sitting on the sea
Soaking up the sun
He is a real lover of making up the past
And feeling up his girl like he’s never felt her figure before
A jaw dropper
Looks good when he walks
He’s the subject of their talk
He would be hard to chase but good to catch
And he could change the world with his hands behind his back
Oh
You can find him sitting on your doorstep
Waiting for the surprise
And he will feel like he’s been there for hours
And you can tell that he’ll be there for life
Daydreamer with eyes that make you melt
He lends his coat for shelter
Plus he’s there for you when he shouldn’t be but he stays all the same
Waits for you then sees you through
There’s no way I could describe him
But I’ll say he’s just what I’m hoping for
But I will find him sitting on my doorstep
Waiting for the surprise
And it will feel like he’s been there for hours
And I can tell that he’ll be there for life
And I can tell that he’ll be there for life
Todo en la vida es circunstancial, no es que esté pensando en cambiarle el nombre al blog, es sólo que la mayoría de cosas divertidas, feas, chuscas, extrañas y casi siempre comunes, me pasan en las 4 horas de vida diarias que se me extinguen paseando el equipo de mi casa al trabajo, del trabajo a la universidad o del trabajo a la casa… entonces, cuando tengo ganas de escribir es siempre sobre algo que me pasó andando en bus… (no andando a pie (sí… como el blog) si les contara siempre la infinidad de cosas en las que me fijo dirían que soy a todas luces lo suficientemente “metida” para tener de qué hablar toda la mañana con mis compañeras de trabajo me agarra literalmente “periquera”. Como sea, no quisiera encasillarme demasiado en un solo tema, pero siento que cuando se me acaba la creatividad me sobra tiempo, y cuando tengo ganas de contar algo es cuando más ocupada estoy con mis obligaciones diarias. A todos nos pasa, sí. Pero no quiero permitirmelo más, de hecho, esta entrada salió en 3 días… porque la dejé a medias siempre, creo que si re-leo esto seguramente lo borraré o diré… rayos, que horrible entrada, así que mejor que se vaya así… ustedes medio me captaron la idea .
Por cierto, gracias por pasar a leer, me halaga y me alegra el día.
Todo el que está acostumbrado en este país a transportarse en colectivos, conoce el comportamiento de ciertos pasajeros al momento de abordar las unidades de transporte. Pasa que, me quiero quejar de los codazos que me han dado, carterazos, nalgazos, intentos de tocarme, palabras chucas y, hasta una que otra puteadita en cierta ruta de transporte… todos los días a la misma hora el bus hace su parada religiosamente en el mismo lugar, viene vacío siempre, a veces el mismo motorista y en la parada, las mismas personas… bueno “casi”. EL 80% de los pasajeros son del sexo masculino, la mayoría carga mochilas y sobrepasa los 40 años (en apariencia). Se deduce que, dados los rasgos que menciono, se escuche poco sobre asaltos a esa ruta (Nota: cuando me asalten ahí y no me pase nada , entonces vendré a opinar lo contrario).
Imagínese, entonces que si dicha ruta viene sola y esperándola habemos unas 20 personas, al colectivo le caben más o menos 70 pasajeros sentados, obviamente van a sobrar asientos vacíos y yo no entiendo cómo diablos ¡todos se pelean por subirse si el bus está solo! no tiene sentido, al principio me acercaba un poco para esperar a subir, pero después empecé a quedarme al último porque de todas formas me ganaba los empujones y mayugones de a gratis si siempre encontraba asiento al subirme. Así que desde hace tiempo vengo haciendo lo mismo, dejo que se peleen para subir y cuando ya quedan unos 3 en cola me incorporo y subo… aunque no estoy librada de las locas con canastos o grandes caterones que de repente se bajan de otra ruta y corren a empujar a los poquitos que hace ratos esperamos a subir (todavía ayer me sacó de quicio una vieja y le dije en voz alta: “pase adelante señora” y se me quedó viendo con cara de querer matarme).