No estoy segura de qué es lo que sienten las parejas de ancianos que he conocido, de mis abuelos paternos, hasta antes que mi abuelo falleciera nunca observe una actitud cariñosa entre él y mi abuela, siempre ella lo evadía y él se dedicaba nada más a trabajar, hacer sus quehaceres personales, cocinar, planchar y lavar como si hubiera sido alguien soltero, todas las tardes pasaba un rato con nosotros (mis hermanos y yo) y luego le hacía el curtido de las pupusas a mi abuela para la venta de la noche, él siempre le ayudaba pero muestras de cariño no se dejaban ver. Solo vi alguna reacción sentimental cuando él murió, porque ella lo lloró pero no tanto como para demostrar que lo amaba con todas sus fuerzas. Mi abuelo fue su segundo compañero de vida, pasado un tiempo ella volvió a la iglesia, se confesó, consecuentemente volvió a comulgar, y sentí como si literalmente borrara a mi abuelo del mapa, sus anécdotas de juventud, en su mayoría incluyen a su primer esposo y mi viejo pasó a segundo plano, con el que vivió juventud, madurez y una etapa de su tercera edad. Como sea, no me imagino cómo estarían hasta el día de hoy si no hubiera fallecido él, talvez la indiferencia hubiera continuado pero seguramente yo hubiera disfrutado más a mi abuelo y habría estado ahí vigilante de mis pasos.
El punto de todo esto, es que mis abuelos maternos sí los mantengo juntos, con todas las carencias que pueden imaginar, mi abuelo fue un niño de la calle y por cosas del destino fue empleado de una compañía de electricidad que al día de hoy sigue operando, y al retirarse trabajó corriendo taxis de forma independiente. Su relación con mi abuela fue tormentosa al grado de que de 5 hijos solo la menor obtuvo su apellido ( y no es mi madre por cierto). Sin embargo, a pesar de tantas cosas, la separación por el conflicto armado, la partida de sus hijos fuera de su tierra natal, mi abuela siempre mantuvo esa dependencia emocional y económica de él (hasta me da miedo parecerme a ella en eso) y en la actualidad mi abuelo padece una enfermedad degenerativa producto de una caída hace 40 años. Necesita ayuda para todo, para comer, hacer sus necesidades, bañarse, vestirse, peinarse. Está lúcido pero su condición física es tan mala que está permanentemente postrado en una silla de playa. Da un gran sentimiento verle en esa situación, y la única que lo aguanta es mi abuela, ella le hace todo aún cuando no está al alcance de ella que se mejore. Y digo que lo aguanta, no porque sea estorbo o sea un calvario, es porque si bien él está muy deteriorado exteriormente, por dentro el no cambia, no es sencillo, se queja, es terco, es berrinchudo, y su vejez acrecenta estas actitudes. Y sin embargo, mi abuela ahí está, al pie del cañon levantandose hasta 3 veces por noche para moverlo, cambiarlo, limpiarlo. Digno sólo de una verdadera mujer caritativa, y estoy más que segura que Dios le compensará todos sus sacrificios y le escuchará todas sus oraciones porque es la mejor mujer que he conocido.
Mis dos historias están en los polos opuestos, para mí envejecer juntos es más una cuestion de valentía, porque ¿De qué sirve un amor cobarde?

Sí, de qué sirve…
Muy buena entrada, llena de sentimiento.
Os felicito.
Paz.
Tienes toda la razón. Los sentimientos pueden ser agradables, pero son pasajeros. Lo que cuenta es la voluntad (valiente como le llamas) de servir desinteresadamente al otro a pesar de sus defectos,,, Si eso no es amor, no sé que es.
Un post muy bonito
En pequeños detalles, la vida se engrandece.
Posiblemente no observaste el cariño y afecto de tus abuelos, pues los tiempos cambian, y muchos adultos mayores prefieren realizar esos momentos en situaciones de intimidad.
Te felicito.
Yo conocí ese amor verdadero y de mucha valientia, de igual forma con mis abuelitos maternos….
El echo de la poca demostración física de amor es similar a la de tu historia, mi hermano llego a creer que eran hermanos hasta la edad aproximada de 12 años que fue sacado del error jeje
Pero mi abuelito padeció de cáncer (lo que lo llevo a su muerte hace 6 años)y desde que el fue postrado en cama no hubo nadie mas que pudiera tener las fuerzas para estar junto a el que me abuelita, para todos era un dolor ver a ese hombre con un gran temple y fuerte carácter doblegarse y llorar por el dolor….
Murió junto a la mujer que decidió tener en su vida después de casi 50 años y con el murió parte del corazón de su adorada Chepita
Y por eso puedo decir que…. se puede encontrar a la persona ideal pero mas que nada se puede tomar la decisión de vivir toda tu vida junto a ella, a pesar que no todo sea fácil.