Gero nos relata en su blog una reflexión sobre el coraje para salir adelante en los momentos más duros de la vida, él lo tituló Post solo para hombres, aunque a mi juicio y con todo respeto debió llamarlo Post sólo para seres humanos, porque eso somos, humanos, no somos de piedra, y es obvio que el dolor de un amigo será el dolor nuestro, aunque jamás en la misma medida en que el alma de ese amigo sufre. Hace un par de semanas, celebramos el cumpleaños de uno de mis mejores amigos, fue una fiesta muy bonita, colaboré en la decoración de la casa donde lo celebramos, pero lo diferente de esa fiesta fue, que el festejado no estaba del todo feliz… su padre había recaído de salud, y estaba bastante delicado. Con los días, su estado de salud fue mejorando, aunque al principio el diagnostico no fue muy favorable, respiramos un poco.
La vida es a veces tan extraña, nos regala una de cal y otra de arena, desperté un Jueves con un sms de mi amigo que rezaba:
Buenos días. Les informo que Dios se llevó a mi padre a su gloria. Solo le doy las gracias por darme un padre tan ejemplar . Amén.
Y de ahí fue una espiral de cosas para mí, de pensar en el dolor de ese amigo y en qué manera lo podíamos apoyar sus más cercanos, fui a la vela, platicamos un rato y él todo el tiempo, a pesar de que se notaba su cansancio, sus ojos adormecidos, se esmeró en decirnos y mostrarnos que él estaba complacido de haber tenido ese padre, al que ya no consideraba su progenitor, sino, su mejor amigo. Camino a la iglesia, durante la misa de cuerpo presente y luego camino al cementerio se miraba entero, pero yo sabía que la peor parte estaba por venir, y no es para menos… dejar ir a tu padre a los 25 no es algo que precisamente se me cruce por la mente, y empecé a sentirme contagiada de esa nostalgia, al grado de llorar al ver a mi amigo desgarrarse como un niño… porque eso somos, niños por dentro cuando nuestros padres se van. Cuesta reconocerlo cuando uno pasa todos los días peleando, o discutiendo por tonterías, pero eso somos… y cuesta más darse cuenta que algún día tendremos que dejar ir a nuestros padres, a nuestros hermanos o que nosotros nos iremos primero, dejando una huella imborrable en la vida de nuestros seres queridos. Mi amigo me dio una gran lección de amor, de honestidad y de nunca dejar para la enfermedad el valor de decirle a alguien cuanto lo amas, eso se dice en vida… no a una caja con un cuerpo inerte.
¿Cuántos de nosotros ya lo hicimos?

Es cierto, quizás uno sufre un cambio cuando se da cuenta que no somos eternos y que vamos por el mismo camino, tarde o temprano. Pero quizás eso sea un tanto egoísta. Lo mejor sería crecer porque quisimos a esa persona que se va y tal vez ella quiso nuestro crecimiento personal. Le paso a una amiga cuando su abuela murió. Era curioso que yo siempre pensé que ella quedaría mal cuando la abuela se fuera, pero se mostró solida y cuando le preguntamos, nos dijo que eso era lo que la abuela hubiera querido.
Y con lo del título, absoluta razón.
comment de prueba
mucha razon, a veces mal utilizamos nuestra comunion con la familia…. es bueno ceder en muchos casos…. siempre hay que expresar a nuestros seres queridos que son muy queridos y amados
Que dificil. No he pasado por una situacion asi y debo aceptar algo… tengo miedo al pensar que eso inevitablemente va a suceder!
Bendiciones a vos y tu amigo, Que Dios le de la fuerza para salir adelante.
Aproximadamente a los 8 años tuve conciencia de la muerte en el entorno familiar (muerte de una abuela) y caí en la cuenta que irremediablemente todos morimos y tuve una angustia que me duró varios meses ante la posibilidad de la muerte de mis padres…
… de nada me servía angustiarme, así que decidí prepararme para lo inevitable y disfrutar el tiempo que pueda compartir con ellos… desde ese momento estuve listo para las muertes dentro de la familia hasta de la mía propia.. la familia ha ido muriendo pero ya no es un trauma para mí, solo unos pasos adelante de lo a todos nos toca.
La vida es un sueño… morir es despertar.
La vida es un sueño