El origen de la creación de alfombras en Viernes Santo, se remonta a la biblia, en donde en los cuatro evangelios se describe la entrada triunfal de Jesús en Jerusalén:
Mateo 21. 8 Entonces la mayor parte de la gente comenzó a extender sus mantos sobre el camino, y otros cortaban ramas de los árboles y lo cubrían con ellas.
Marcos 11. 8 8 Muchos extendían sus mantos sobre el camino; otros, lo cubrían con ramas que cortaban en el campo.
Lucas 19. 36 Mientras él avanzaba, extendían sus mantos por el camino.
En toda Centro América es común que durante las actividades de la iglesia católica se elaboren este tipo de creaciones, pueden ser hechas de aserrín teñido de distintos colores, de sal teñida e incluso pintadas sobre el asfalto. Dependiendo de la creatividad de quienes las elaboran, se pueden recrear pasajes memorables de la biblia, rostros de vírgenes, santos, mártires, mensajes de paz y reconciliación, entre otros. Usualmente las alfombras con mejor acabado son hechas de Sal y la preparación de todos los materiales y los diseños pueden llevar meses de planeación. Muchas parroquias incentivan a los feligreses a participar haciendo concursos para elegir a la mejor alfombra, en base a lineamientos que la parroquia misma define con anticipación. Donde yo resido es usual esta práctica, no las hacen tan grandes como en otros lugares, pero el esmero y dedicación que lleva contrasta con la satisfacción de ver familias tomarse el tiempo de visitar una a una las alfombras elaboradas. La duración de estas creaciones es de apenas un día. Cerca de la media noche, la procesión del Santo entierro se encarga de pasar por encima de cada alfombra que está en la ruta de la misma.












