…es un buen ejercicio mental.

Habían dos opciones, el dibujo a lápiz o el dibujo coloreado, y la verdad es que el muchacho tenía talento, aún no ha terminado la universidad, pero es bueno saber que de alguna manera se gana la vida y haciendo lo que le gusta.

Primero posó mi novio y luego posé yo… jaja de más está decir que me sentí rara y que los 5 minutos fueron eternos, cuando estaba terminando el trabajo, llegaron varias personas a curiosear nuestro retrato, nosotros lo pedimos a lápiz (aunque he de admitir que luego me arrepentí… hubiera preferido a colores). Cuando nos lo mostró, mi primera reacción fue reir, pagamos el trabajito (que costó nada menos que $5) y empezamos a caminar hacia el carro… y yo, seguía riéndome, de él, y de mí… es que uno es consciente de sus defectos y de alguna manera vivimos quejandonos de una u otra cosa, pero cuando vi plasmado en el papel mis enormes cachetes, mi papada y mis ojos adormecidos jajajaja fue genial, no pudo causarme mayor efecto de felicidad. Supongo que para el gordo fue igual, aunque yo de los dos exageré la graciosidad. Es buen ejercicio mental, ya no puedo quejarme de lo que soy.
El dibujo, lo pienso enmarcar jaja por aquello de la nostalgia, aunque por el momento lo tengo pegado en la pared, no encontré donde guardarlo. Y por si las moscas, ya le saqué una foto
a los que me pueden en persona, espero que les de risa también



