¿Cómo vencer el miedo a hablar en público?
Imagen vía: Creando talento con Gertrude HanksHace unos días inicié un pequeño curso (obligatorio) para egresados de todas las carreras de mi universidad, son varios temas a cubrir y para ello, me entregaron material del primer módulo. Ya tuve las primeras evaluaciones y la temática abarca el aprender a dar discursos haciendo uso de técnicas de oratoria. Pareciera ser un curso insignificante, pero en el campo profesional es de vital importancia aprender a hablar frente a diversidad de personas de distintos ámbitos; si usted es padre de familia, sabrá lo difícil que es participar de las escuelas de padres; o lo complicado que resulta pasar a decir unas palabras en un acto de la empresa, e incluso cuando fuimos niños. Porque ¿Qué sentido tiene ser profesional, tener todo el conocimiento, pero no el valor ni el léxico adecuado para exponer unas cuantas ideas?
Aclarada la introducción, les traigo unos sencillos tips (las explicaciones son de mi autoría, y los pasos son tomados de el libro “Comunicación Oral Efectiva” por Rudolph F. Verderber) para vencer ese temor a hablar en público:
- A pesar del nerviosismo, se puede terminar de dar el discurso. Esto se refiere en la práctica a que, por muy tembloroso que sienta el cuerpo o la voz, e incluso piense que sus palpitaciones las pueden escuchar sus oyentes es posible que otorgue un discurso adecuado y eficaz.
- Los oyentes no se percatan del miedo que usted siente. Relacionado al primer punto, el miedo es nada más su percepción personal de no estar preparado para hablar, es recomendable, que no le diga a su público “Disculpen, es que estoy muy nervioso o nerviosa” porque ellos no saben cuáles son las emociones por las que usted está pasando.
- Cuanto mejor preparado esté, mejores serán las posibilidades de afrontar el nerviosismo. El nerviosismo extremo aparece cuando no se domina muy bien el tema a exponer, e incluso dominándolo se tiene el pensamiento de no saber qué se va a decir. En este caso, lo más recomendable es practicar mucho, ser positivo y si existe la posibilidad, añadir un punto de vista personal de la temática para sentirse a gusto.
- Cuanta más experiencia obtenga en el discurso hablado, mejores serán sus posibilidades de afrontar el nerviosismo. En la medida que pronunciemos más frecuentemente los discursos o presentaciones, ganaremos mayor confianza en nosotros mismos y dejaremos de preocuparnos por esos detalles que considerábamos obstáculos para hablar en público.
- Los oradores experimentados aprenden a canalizar su nerviosismo. Relacionado con el punto 4., debemos aceptar que siempre habrá algún grado de nerviosismo respecto al discurso, ya sea por el tamaño del lugar, la cantidad de asistentes, la importancia de los mismos o el vínculo afectivo con alguno de ellos; sin embargo, este nerviosismo se disipará en la medida que ganemos experiencia y aprendamos a controlar la emoción del momento.
Espero que estos pequeños consejos, sean de mucha utilidad al momento de decir un par de palabrillas incluso entre amigos
ya ven que no es fácil… a veces hasta pasar al frente a decir nuestros nombres y ocupaciones nos apena.
Un abrazo.








