Dicen que para liberar los miedos, hay que hablar abiertamente de ellos, y como eres mi miedo más grande… Hoy volveré a hablar de ti.
A las puertas de culminar mi carrera, tiendo a retroalimentar muchos recuerdos del pasado, y lo admito, quizás entre mis hermanos y yo, soy la que nunca superó el trauma de tu pérdida, cuando elegí mi tema final de graduación lo hice pensando en superar mi incapacidad de resolver conflictos del pasado. No sé si estás en la presencia de Dios, no alcanzo a comprender muy bien cómo en el otro lado de la cancha perciben nuestros actos, nadie lo sabe hasta que está frente a la muerte y ésta abre los brazos, como fiel compañera y representante legal de la mortalidad. Intento llevar una vida normal, soy muy feliz con todo lo que tengo, lo que no tengo y lo que en mis ideales quisiera tener, me habrías regañado porque todavía no puedo manejar un carro, porque siempre vengo muy tarde de la calle, porque me maquillo exageradamente a veces, y estarías contento de saber que mi mamá siempre te recuerda, y a su manera intenta mantener vivo tu recuerdo entre nosotros. Me hubiera gustado mucho que estuvieras aquí, que estuvieras en mi graduación, en mi boda, en mis cumpleaños, que siguiéramos haciendo curtido para pupusas y sopa de mora… Tal como me enseñaste. Lamentablemente nada de eso sucederá, al menos no en esta vida. Los hubiera no existen, y como maltrecha cristiana que soy, debo dejarte ir, y esta investigación que he hecho es mi manera de despedirme de ti, de decirte: Te amo mucho; así, con todos los problemas que tenías y que nadie entendía, ni siquiera yo que era una niña en ese momento. Solía pensar que eras una estrella en el firmamento, todavía salgo a media noche al jardín y miro al cielo, sobre todo en estas fechas, e intento buscar una señal, una respuesta en medio de la oscuridad. Sé que evidentemente eso no pasará, pero el sentimiento es mágico y en honor a ese sentimiento, donde quiera que estés… te envío mi luz, mis pensamientos, mis oraciones y mi cariño. El 21 de diciembre si Dios quiere, cuando defienda… hablaré por tí y para ti.





