Confieso que espero mucho del futuro…
Confieso que quiero que ese futuro ocurra contigo…
Confieso que hace mucho no te digo cuánto te amo…
Me vas a decir, que hubiera sido mejor idea decirtelo en persona, y no por acá… supongo que seguís entrando de vez en cuando para saber si he escrito algo… sabés lo importante que es este espacio para mí, no solo por los lectores (que de vez en cuando aparecen por estos rumbos), por las recetas y las anécdotas, sino… por todas las experiencias que me hicieron crecer con él. El Lunes que salimos de aquel lugar, y me viste llorar… en verdad sí, me sentía mal. Perdimos un sueñito con esa casa, hicimos tantas cosas y tantos planes, la cocina, los muebles, las cortinas… y todavía me pregunto si Dios es justo con nosotros dos, ¿Y si de verdad algo mejor nos espera?, he sentido últimamente que todo se nos voltea, y a pesar de eso somos más fuertes que nunca, compartimos mucho más que hace 2,500 días, reimos más, discutimos menos… seguís con tu modo simplón y me contagiás, y ¿Sabés que? me gusta… y no me importa si nos toca vivir en una cajita de fósforo. Siempre te apoyaré en todos tus proyectos y cosas, porque los considero míos también, y espero que la vida me siga regalando más días para ver cumplir nuestros sueños, para seguir discutiendo por la comida… justo como ahora, para tomarte fotos desprevenido, hostigarte con las clases y desde luego… para seguir a tu lado.





